Hablemos de Riesgo. ¿A qué estas realmente expuesto cuando inviertes tu dinero?

Cuando se trata del manejo del dinero que tanto les ha costado ganarse, una de las principales preocupaciones que tienen las personas es el temor a sufrir pérdidas. Como consecuencia, cualquier cosa que sea percibida como un factor de riesgo que pueda incrementar la posibilidad de perder dinero puede generar aprehensión y rechazo.

Independientemente de que tengas tu dinero en una cuenta de ahorros o de inversión, ciertamente existen elementos de riesgo que si no se comprenden y manejan adecuadamente, pueden llevar a la persona a tomar decisiones erróneas. Seguramente han escuchado el viejo adagio que dice: “el que no arriesga no gana”, el cual es producto de la sabiduría popular y que ciertamente contiene mucha verdad. La realidad es que detrás de esta famosa frase descansa una de las principales ramas de las finanzas modernas, que estudia la relación entre el riesgo y el retorno (y por lo cual se han otorgado varios premios Nobel). Mientras más grande es el riesgo que se asume, mayor debe ser el retorno esperado, y viceversa. Sin embargo, la preconcepción más común es asumir que el riesgo es malo, cuando en realidad, tomar el tipo de riesgo adecuado es lo que permite poder realizar ganancias que sean correspondientes a ese nivel de riesgo. Lo más importante es entender cuáles son esos riesgos, como nos afectan y sobre todo, como pueden ser mitigados o eliminados por completo. Veamos cuales son los más importantes:

 


Riesgo de Mercado

El riesgo de mercado es la posibilidad de que un inversionista sufra pérdidas sobre su inversión debido a factores que afectan el desempeño total de los mercados de valores (típicamente la bolsa de valores). Las fuentes principales del riesgo de mercado son recesiones, inestabilidad política, cambios en las tasas de interés, desastres naturales, ataques terroristas, etc.

Muchos recuerdan lo sucedido durante los ataques terroristas del del 11 Septiembre del 2001. El pánico generalizado causó que la bolsa cayera más del 14% en solo diez días, Sin embargo, ya para finales del 2001 la bolsa se había recuperado y de hecho cerró al alza, con una recuperación del 21% en solo tres meses.

Más recientemente, la crisis financiera del 2008-2009 detonada por el colapso de los créditos hipotecarios, disparó una recesión como no se había visto desde 1931. Para Febrero del 2009 la bolsa había perdido más del 46% de su valor, lo cual creó un pánico global generalizado. Sin embargo, dos años después la bolsa ya había recuperado casi todo el valor perdido. Para Febrero del 2017 (nueve años después), el valor de la bolsa era 2.5 veces mayor, con un rendimiento anualizado de casi el 11%.

La conclusión en este caso es que invertir en el mercado (la bolsa) siempre tendrá sus riesgos, pero esto es justamente lo que permite generar mayores rendimientos. Lo más importante es planear para invertir en el largo plazo y poder sobrellevar las variaciones del mercado que inevitablemente aparecerán en el camino, pero que a la larga te permitirán disfrutar de mayores ganancias.

 

Riesgo del proveedor

Cuando se trata de inversiones, es muy importante saber a quien se le entrega la responsabilidad de manejar tu dinero. Aquí entran en juego varios actores con diferentes funciones y responsabilidades lo cual puede confundir a muchos inversionistas (para más detalles ver el articulo ¿Quien es quien?.

Como vimos en el punto anterior, protegerse contra las variaciones del mercado puede ser  difícil, y la mejor estrategia para mitigar este riesgo es invertir en el largo plazo. En el caso del riesgo del proveedor, lo que uno debe protegerse es sobre la posibilidad de que ocurra algún fraude, de que el proveedor quiebre o haga algo indebido con tu dinero.

La experiencia y la reputación son factores muy importantes a la hora de escoger estos proveedores,  pero más allá de eso, es fundamental asegurarse que estén debidamente registrados y certificados por algún ente gubernamental (por ejemplo ante el SEC en Estados Unidos), y además verificar que que tu inversión esté garantizada por un ente oficial que ofrezca alguna protección o seguro contra fraudes u otro tipo de irregularidades (como el SIPC por ejemplo).

Muchos recuerdan el famoso caso de Madoff, un “genio” de las finanzas que ofrecia increíbles retornos anuales a sus inversionistas, y que terminó siendo un enorme “ponzi scheme” o fraude tipo piramide. Desafortunadamente para los inversionistas de Madoff, este tipo de vehículo de inversión (hedge funds) no está estrictamente regulado y además no cuenta con ningún tipo de seguro o garantía de fraude, así que al final nadie respondió por esas pérdidas.

Quizás también recuerden el caso del Stanford Bank, el cual después de hacer grandes promesas a sus inversionistas, terminó colapsando debido al mal manejo y falta de supervisión de sus operaciones, lo que llevó a la pérdida del dinero de sus inversionistas. Desafortunadamente, el Stanford Bank estaba basado en la pequeña isla Caribeña de Anguila, la cual carece de apropiados mecanismos de supervisión y mucho menos de formas para garantizar las inversiones y responder adecuadamente a los inversionistas. Aquí tampoco hubo quien respondiera por esas pérdidas.

En este caso, la conclusión más importante es que siempre se debe verificar que quienes están involucrados en el manejo de tu dinero, asegurarse que estén debidamente acreditados y registrados, preferiblemente en una jurisdicción de reputación como Estados Unidos, y que además estén asegurados y protegidos por algún ente Gubernamental que garantice tu inversión en caso de fraude, como puede ser el SIPC en Estados Unidos que garantiza las inversiones por hasta US$500,000.

 

Riesgo Tecnológico

Frecuentemente escuchamos en las noticias que una empresa, organización e incluso hasta gobiernos han sido víctimas de algún “hacker” o pirata electrónico. Todos conocemos a alguna persona a quien le han robado la identidad, clonado un tarjeta de crédito o ha sido víctima de algún tipo de fraude electrónico. Todo esto es el producto del mundo conectado en el que vivimos, que tiene sus miles de ventajas, pero que también representa riesgos adicionales.

Cuando se trata del manejo de tus inversiones, el riesgo tecnológico representa la posibilidad de que personas inescrupulosas puedan apropiarse de tu información financiera o personal para realizar fraudes y en algunos casos robar tu dinero. Aquí, al igual que en el caso anterior, lo más importante es asegurarse de que las personas o instituciones a quienes se les confía el manejo de tu dinero, tengan un alto nivel de seguridad cibernética para prevenir este tipo de delito.

Normalmente en países avanzados en el tema de regulación y seguridad como los Estados Unidos, los reguladores exigen a los proveedores de servicios financieros utilizar los estándares más altos de la industria para salvaguardar la identidad, información y dinero de los inversionistas. Por lo tanto, es fundamental asegurarse que los proveedores de servicios de inversión estén debidamente regulados y supervisados, pues esto garantiza que están usando la mejor tecnología disponible para asegurar tu dinero y tu información. Aunque estos son temas técnicos que escapan el nivel de conocimiento de la mayoría de las personas, se debe verificar que los proveedores usen por ejemplo cosas como encripción de datos de 256 bytes (el nivel más alto de la industria) y el uso de passwords, pines o huellas digitales como elementos de verificación de acceso,

 

Riesgo de diversificación

Seguramente han escuchado el dicho “no pongas todos los huevos en una misma canasta”, otro conocido proverbio producto de la sabiduría popular. A lo que esto se refiere es al riesgo que conlleva la concentración o dependencia de una sola “cosa”, pues si esa “cosa” falla (o falta, o desaparece, etc.) podemos vernos en problemas. Esto es aún más cierto cuando se trata de inversiones.

El objetivo principal de la diversificación, es reducir el riesgo (o como también se conoce, volatilidad) el riesgo individual que puede representar una clase de activo (como una acción de una empresa en particular), a través de la inversión en un número variado de activos. Aunque el concepto es simple (tener más de una canasta!), cuando se trata del manejo de inversiones, la implementación de estrategias de diversificación puede llegar a ser algo muy complejo, ya que hay mucho de donde escoger, y a veces muchas cosas que se comportan de manera similar no es necesariamente mejor. Es por eso que un buen portafolio de inversión, debe tener diversificación a través de varias clases de activos (como acciones y bonos), pero incluso dentro de esas clases, tener varios otros tipos (como acciones de Estado Unidos, o acciones Internacionales, etc.) ya que se espera que estos se comporten de manera diferente bajo determinadas circunstancias. La combinación adecuada de estos activos es lo que permite una buena diversificación.

Es por ello que es importante asegurarse que el Asesor de Inversiones, que es usualmente quien recomienda la estrategia de diversificación, tenga muy claro lo que debe hacerse. Dado que estos procesos son altamente matemáticos (pues hay mucho análisis estadístico por detrás) en muchas ocasiones, algoritmos automatizados como el de Dvdendo, pueden ser la mejor alternativa para manejar la diversificación de un portafolio de inversiones.

 

Riesgo de liquidez

La liquidez se refiere a que tan disponible esta tu dinero para cuando lo necesitas. Un ejemplo extremo es el efectivo que tienes en tu billetera, que tiene una liquidez inmediata pues solo tienes que sacarlo del bolsillo para poderlo utilizar. En el otro extremo, están las inversiones que requieren que el inversionista comprometa el dinero invertido por un periodo de tiempo pre-determinado. Un ejemplo de esto son los depósitos a plazo fijo, que atan el dinero por 3, 6 o más meses, y el inversionista no puede acceder a ese dinero sino hasta el vencimiento de ese plazo. En muchas ocasiones, un retiro temprano conlleva una alta penalidad. En teoría un inversionista compromete la liquidez a cambio de la promesa de mayores rendimientos. Sin embargo, muchas veces lo que el inversionista recibe a cambio de la iliquidez no se corresponde con el posible riesgo de no tener ese dinero disponible.

Este es un riesgo que es relativamente fácil de mitigar, pues uno puede planificar invertir en esos instrumentos ilíquidos, solo el dinero que uno sabe no va a necesitar en el corto plazo. Sin embargo, lo que sucede es que es difícil prever el futuro y determinar qué imprevistos se pueden presentar, y para aquellas personas que no tienen recursos en exceso como para separarlos en corto y largo plazo, este es a veces un lujo que no se pueden dar. Por eso, es importante siempre tener claro a la hora de invertir, con qué tipo de liquidez se cuenta, pues esto permite entender mejor qué recursos se tienen disponibles en caso de algún imprevisto. Lo ideal es poder tener inversiones que le den a uno un buen rendimiento (mejor que un Plazo Fijo), y que a la vez tengan una liquidez inmediata (3-5 días) sin ninguna penalidad.

 

Riesgo de pérdida de poder adquisitivo 

Este tipo de riesgo tiene dos factores principales que son el motivo de preocupación para muchos: la inflación y la devaluación.

La inflación es un proceso económico que tiene como resultado la subida continua de los precios y la pérdida de valor adquisitivo de la moneda. En América Latina han habido muchos ciclos inflacionarios, y aunque en años recientes la inflación ha sido controlada, todavía persiste en muchos lugares. Inclusos en economías más estables como en Estados Unidos existe una inflación moderada que históricamente se ha ubicado en alrededor del 3% . Lo que esto significa en la práctica, es que si hay inflación, el poder adquisitivo del dinero va disminuyendo en esa proporción, y la única manera de preservar ese poder adquisitivo es invirtiendo el dinero de forma que genere un rendimiento mayor al de la inflación. Por ejemplo, si en Estados Unidos la inflación es 3%, uno debería tratar que el dinero tenga un rendimiento de al menos 3%, de lo contrario se pierde poder adquisitivo. Esta situación aplica de igual forma en América Latina donde las tasas de inflación de los distintos países en el 2016 se ubicaron entre 1.5% y 8% (exceptuando Venezuela que es un caso aparte de hiperinflación).

En América Latina, además del riesgo de inflación, también se debe tener muy presente el riesgo de devaluación, que es otro proceso económico por el cual una moneda pierde valor en relación con otras monedas. Este es un fenómeno más frecuente, y también tiene como consecuencia que disminuye el poder adquisitivo de la moneda local. Por esa razón aquellos que pueden, prefieren tener sus ahorros en moneda “dura” como el dólar americano, que al final preserva mucho mejor su valor, ya que por lo general las monedas latinoamericanas históricamente siempre han tenido la tendencia a devaluarse frente al dólar.

Pero aun teniendo tu dinero en dólares Americanos, si uno lo coloca en una cuenta de ahorros que solo rinde un 0.5%, se está perdiendo poder adquisitivo en dólares pues como ya vimos la inflación en este país es mayor a lo que rinde una cuenta de ahorros. En este caso, la mejor estrategia para protegerse de estos riesgo, es invertir de forma diversificada en el largo plazo, para así lograr rendimientos en dólares que superen la inflación.


Conclusiones

Como ven, cuando se trata de riesgos, hay mucho que entender y digerir, pero si tuviéramos que resumir todo en una sola frase, diríamos que la mejor estrategia para reducir o mitigar todos estos riesgos, es invertir en el largo plazo, en un portafolio bien diversificado denominado en dólares que sea manejado por una empresa que esté debidamente registrada y asegurada.

Cuando estes listo para dar este paso, ¡en Dvdendo te estaremos esperando!