Cuando inviertes, el tiempo es tu mejor aliado

Muchas veces los inversionistas son impacientes y quieren saber cuando van a comenzar a ganar.

Hemos visto cómo en muchas ocasiones, las personas que comienzan a invertir por primera vez con Dvdendo, lo primero que nos preguntan es ¿y cuando voy a comenzar a ver mis ganancias? Nuestra respuesta es siempre la misma: “Invertir es un juego que se gana en el largo plazo, el tiempo es tu mejor aliado y debes ser paciente”.

Recordemos que cuando uno invierte en el mercado de valores, ya sea con bonos o acciones, siempre van a existir variaciones que pueden hacer que en el corto plazo las cosas no vayan muy bien, pero lo que sí te podemos asegurar es que históricamente los mercados de valores le han ganado en rendimiento a las cuentas de ahorro cuando se trata de periodos largos de inversión.

El mejor ejemplo para ilustrar esto es el siguiente: si hace diez años hubieras colocado US$1,000 en una cuenta de ahorros, hoy día tendrías alrededor de US$1,050. En cambio, si hubieras colocado ese dinero en un portafolio de inversión, hoy día tendrías más de US$2,000; esto es a pesar de que en el 2008-2009 tuvimos una grave crisis financiera que hizo que la bolsa cayera casi el 50%.

En un ejemplo más extremo, si analizamos los resultados históricos del índice S&P que refleja los movimientos de la bolsa de Nueva York, desde 1871 hasta el 2016 el retorno anual promedio ha sido de 9.07%. Claro, en el camino han habido grandes crisis económicas, dos guerras mundiales, y muchos otros eventos que han hecho que el mercado pierda valor, pero con el tiempo este siempre se recupera y crece. Alguien que invirtió US$100 en 1871 hoy tendría US$31,949,196, o bueno, mejor dicho sus nietos!

 

La magia del interés compuesto

Detrás de esto está el poder del interés compuesto, que consiste en que los intereses que se van logrando con las inversiones se unan al capital sobre el que aplica el rendimiento, de forma que el capital de base va creciendo y por tanto, manteniendo constante la tasa de retorno, también van creciendo las ganancias.

Pongamos un ejemplo de unos  padres que depositan  $1,000  en una cuenta para su hija en el momento de nacer.  A una tasa de retorno nominal del 6%,  el interés devengado anualmente sería  de $60, así que a los 65 años la hija habría ganado $3,900 (60×65). Sin embargo, el resultado es que tendrá más de $44,000, asumiendo que el retorno del 6% se mantiene constante (algo que no ocurre en la realidad debido a la volatilidad de los mercados, pero que sirve como ejemplo para ilustrar el poder del interés compuesto).  ¿Cómo? El primer año, ganó el 6%, o $60, que se añadieron a los $1,000 iniciales. El año siguiente, el interés del 6% ya no se aplicó sobre los $1,000, sino sobre 1,060, de modo que se ganaron $63,6 y no $60, llegando en total a $1,123. Con el paso de cada año, las ganancias se aplican al total de la cuenta, incluyendo las ganancias anteriores, con lo que el beneficio anual va creciendo exponencialmente, y no aritméticamente. Así, los $1,000 crecerían hasta superar los $44,000, frente a los $3,900 que resultan de aplicar el tipo de interés simplemente a la cantidad inicial durante todos esos años.   

 

La regla del 72

Existe una famosa regla, llamada la regla del 72, que demuestra el efecto del interés compuesto a lo largo del tiempo. Dicta que tu dinero se duplicará aproximadamente en un periodo de años que se determina dividiendo 72 entre la cifra del interés devengado. Así, con un interés del 2%, para duplicar tu dinero, se necesitan 72 entre 2, es decir, 36 años; con un interés del 4%, se necesitan 18 años, con uno del 6% bastan 12 años… y así sucesivamente. Esto demuestra que el efecto del interés compuesto, con el tiempo suficiente, es importante para acumular un buen capital de cara a la jubilación.

Aunque los retornos históricos no son garantía de los resultados que se tendrán a futuro, siempre sirven como una buena indicación de lo que es posible esperar.

 

 Paciencia y más paciencia

Quizás la forma más fácil de planificar las inversiones de largo plazo, es asociandolas a un objetivo personal o de vida que tenga un horizonte de tiempo igual de largo. Invertir para cosas como el retiro personal, la educación de los hijos, la inicial de una casa o hasta la fiesta de quinceañera de la hija, son objetivos que dan suficiente tiempo para ver los efectos de la inversión a largo plazo y el interés compuesto trabajar a tu favor.

Por eso, en Dvdendo decimos que pasos pequeños pero consistentes te pueden llevar a grandes resultados.

 

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