La volatilidad del mercado de valores en 2018: Es hora de diversificar y de no olvidar al largo plazo como el mejor aliado

A fines de 2018, los titulares de los periódicos coincidieron en un dato: en que 2018 fue un año difícil para la bolsa de valores. El año pasado fue el peor año en una década y vio caer los principales índices. El Standard & Poors 500 bajó 6.2%, el Dow Jones, 5.6% y el Nasdaq, 4%.
Esto es bastante significativo, debido a que desde 2008, el año en el que inició la crisis, los índices no habían caído tanto como el año pasado. En cuanto al S&P 500 y al Dow Jones, este fue apenas el segundo año en el que se registró una caída desde 2008.
Más datos para dimensionar el momento álgido: Diciembre de 2018, fue el peor diciembre desde la Gran Depresión de 1929, según contabilizó el Washington Post. Tan solo del 1 de diciembre de 2018 al 31 de diciembre, el S&P 500 bajó 11%. Ya desde principios del año pasado los medios hablaban sobre la volatilidad de los mercados, un tema que no soltaron mes con mes y que al final vio su peor repunte.
¿Qué pasó con los inversionistas y sus acciones? Vieron disminuir el precio de sus acciones y aquellos que no soportaron el momento y que vendieron, muy probablemente perdieron una parte de sus inversiones.

Pero hay de pérdidas a pérdidas. Aquellos que tenían un número considerable de títulos en una o dos acciones o en general, en poca cantidad de acciones, muy probablemente perdieron más que aquellos que tenían sus inversiones distribuidas en distintas acciones. A esto se le llama diversificación y es uno de los principios básicos que se deben seguir a la hora de invertir.

Algunos inversionistas muy experimentados como Warren Buffett –el mayor multimillonario de la historia por invertir en bolsa– no la recomiendan porque aseguran que es una protección contra la ignorancia y que lo mejor es estudiar bien el mercado e invertir realmente en empresas puntuales, pero para aquellos mortales que echan mano de las inversiones en bolsa para hacer crecer su patrimonio y que no son especialistas, la diversificación es la mejor arma contra las subidas y bajadas del mercado.

Se le llama comúnmente “no poner todos los huevos en una misma canasta”, porque si esta canasta se cae, el inversionista va terminar perdiendo más que si esos huevos están repartidos en varios recipientes diferentes.
Tener un portafolio diversificado de inversiones te protege contra adversidades como esta, en la que la volatilidad en el mercado cobra una importancia y una permanencia que no solo es pasajera. Es importante no colocar las acciones en pocas alternativas de inversión, pero también lo es aprovechar las oportunidades que ofrecen otros instrumentos de inversión, como los fondos cotizados (ETFs, por sus siglas en inglés). Es diversificación sobre la diversificación.

Los ETFs son fondos que cotizan como una acción y que disminuyen el riesgo de invertir porque tienen una naturaleza diversificada; es decir, un fondo cotizado está compuesto por “pedazos” de varias empresas, lo que hace que las posibilidades de perder se reduzcan aún más. Este instrumento ha abierto nuevas posibilidades desde su creación en la década de los noventa y el ETF del Standard & Poors 500, el índice más transaccionado del mundo, es el instrumento que Buffett recomienda comprar para que aquellos que no son expertos en bolsa inviertan su patrimonio y lo hagan crecer en el tiempo.
Un ejemplo para entender la reducción de riesgo gracias a la diversificación a través de estos instrumentos son nuestros portafolios de inversión.

En este 2018, los portafolios conservadores, moderados-conservadores y moderados de Dvdendo tuvieron minusvalías menores a 6.2%, es decir, menores que la que tuvo el índice Standard & Poors en 2018.
Otro aspecto que está del lado de los inversionistas que no buscan resultados inmediatos y que quieren mitigar el riesgo es el largo plazo. Si bien en el último año el mercado de valores cayó de manera importante, a la hora de hablar de un horizonte de inversión de cinco o 10 años, las cosas cambian.

En el caso de los tres principales índices, el S&P 500, Dow Jones y el Nasdaq, en una comparativa entre 2008 y 2018, a pesar de las bajas que tuvieron a lo largo de la década, su valor se coloca a la alza. Por ejemplo, el índice Standard & Poors 500 a principios de febrero de 2009, representaba 825.88 puntos, mientras que para el último día de 2018 valía poco más de 2 mil 506 puntos. Si alguien tuvo durante todo este tiempo invertidos sus recursos en algún ETF que replicara el comportamiento de este índice y resistió a los vaivenes del mercado, las minusvalías –el descenso de valor de sus inversiones– no las vio convertirse en pérdidas y si se queda, la ganancia será muy probablemente mayor con el tiempo.
Así que a la hora de invertir, es importante diversificar y estar convencidos de que el largo plazo es la mejor elección a la hora de hacerlo.
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